Del odio al amor también hay un solo paso
Cuando hablamos del antagonista propio. Cuando hablamos de aquello dentro de nuestras mentes, que no justifica nuestra ética, pero, abunda de deseo. Aquello que pensamos en silencio y en calma, bajo la ira, o el odio. A un solo segundo de convertirnos en aquello que predicamos incorrecto.
No es uno, no somos uno, es un colectivo humano, al que odiamos. Es una critica social a nuestros propios impulsos. Es una critica a aquellos que han abusado de su propio deseo, y en consecuencia heredaron nuestras propias represalias, impolutas, inexpugnables, absortas de cualquier critica. Las que además permiten ejercer un juicio de virtud. Aunque si bien en la virtud se proclama la honra, ¿Es ahí donde se encuentra lo autentico?
Al final en nuestra piel recorre la sangre que hierve y el deseo incesante, si bien bajo nuestras fuerzas lo hemos reprimido, juzgamos al otro por no ser libre de lo inmoral, si sus actos han sido justos, si ha resistido con valentía el derecho de ser si mismo, ¿porque debo ser yo su verdugo?
Si es el otro quien es mi amado, porque señalaré sus deseos, ¿Porque lo quiero librar de su propio derecho de ser humano?
Soy yo merecedor de aquel persona, pero no me considero merecedor por herencia, me considero merecedor por sacrificio, porque he vivido.
Porque al despertarme he sido victima de mis pensamientos impuros, porque camino con mi sombra, porque se que al recostarme estamos juntos, y me impregno de mi mismo, porque me considero un mártir, pero no debo ser yo quien cargue con esa culpa.
Deben los demás hacerse cargo de lo que no entendí, por lo que me cohibí. ¿Soy tan honrado, si obtengo la recompensa del mundo por lo que me sacrifique?
-“Amanezco para abrir sus ojos y una brisa acaricia su piel, que resulta tan vulnerable. Lo entiendo al temblar con sus deseos, y así como yo, ha dado lo mejor de si mismo. Entonces resulta tan familiar todo, que me doy cuenta que ambos podríamos ser el mismo, o lo somos.”-
El amor no se trata de la pareja romántica, el amor se trata en como recibimos la compañía del otro, el amor es como el humano interactúa con su entorno. Se trata de un impulso que nos aparece y nos agobia, el que es digno de odio. Sin embargo, en honra de nuestros actos amamos, y en juicio de nuestro pensamientos perdonamos, no queda si no arriesgarse a dar el paso.